domingo, 15 de marzo de 2015

Nutrición y ejercicio: dos caras de la misma moneda.

Nutrición y ejercicio: dos caras de la misma moneda.
Publicado en la revista BioIntegra, Marzo 2015



En México, las cifras son alarmantes, ocupamos el primer lugar mundial en niños con sobrepeso u obesidad en niños y el segundo lugar en adultos, 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso, y dicen los investigadores del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública que las cifras aumentarán en todos los grupos de edades en los próximos años.
Las enfermedades cardiacas están ligadas muy de cerca con la obesidad, y significan el 23% de las muertes, mientras que el 44% de los fallecimientos están relacionados con la diabetes, una enfermedad crónica cuyo riesgo de padecerla está ligado a la obesidad, además de la hipertensión arterial, enfermedades osteoarticulares, dislipidemias y ciertos tipos de cáncer, el 25% de las incapacidades laborales son por padecimientos relacionados con la obesidad. Las enfermedades crónico-degenerativas han desplazado a las infecciosas como principales causas de mortandad, por si fuera poco, no hacer ejercicio duplica las muertes que provoca la obesidad, es la indiscutible conclusión del último estudio llevado a cabo por la Unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y que recoge la revista científica American Journal of Clinical Nutrition. Según cifras de la INEGI, solo 21.5% de los mexicanos realiza actividad físico-deportiva en nivel suficiente para obtener beneficios a la salud (75 minutos a la semana de una actividad física vigorosa o 150 minutos a una intensidad moderada, según sus parámetros).

Nadie nos enseña a comer, y el hábito del ejercicio no es una costumbre en nuestra cultura, todos somos responsables, desde el gobierno y sus políticas públicas en materia de educación, deporte y salud, así como la legislación en cuanto a la producción industrial y comercialización de productos alimenticios nocivos para la salud, pero todos somos corresponsables, padres, maestros, y la sociedad en su conjunto, pero cuando asumimos esa responsabilidad es cuando somos capaces de generar el cambio.

Nos enfrentamos con otros problemas, la mayoría de los nutriólogos no tienen la capacitación, ni el conocimiento de los requerimientos nutricionales específicos para los deportistas de acuerdo a sus diferentes variables de entrenamiento, y la mayoría de los entrenadores físicos no tienen la capacitación necesaria para poder ser considerados profesionales, y peor aún, tenemos a los entrenadores de gimnasios pretendiendo ser nutriólogos cuando carecen de una formación sólida en la materia, situaciones potencialmente peligrosas para la salud de quienes buscan paradójicamente ser más saludables.

Afortunadamente en México hay instituciones que apuestan por un cambio y nuevas generaciones que se preparan para poder formar un ejército de profesionales en el campo del acondicionamiento físico, como el Centro Iberoamericano en Ciencias del Deporte (CICD).



¿Qué vamos a hacer?

Muévete, corre, salta la cuerda, nada, baila, inscríbete en un gimnasio, tienes un cuerpo que es una máquina asombrosa, ¡úsalo!, Come para nutrirte, cuando vayas a comer algo piensa ¿qué es lo que esto va hacerle a mi cuerpo?, como sociedad debemos cambiar nuestros hábitos y paradigmas, el cambio siempre empieza por uno mismo, acércate a los profesionales certificados, entrenadores deportivos, nutriólogos, invierte en salud para que no gastes en enfermedad, porque comer mal y no hacer ejercicio nos está matando.

Juan Carlos Villeda Fragoso



jueves, 26 de febrero de 2015

Chocolate, hormonas y pseudo-chocolate.


Chocolate, hormonas y pseudo-chocolate.
Por: Juan Carlos Villeda


“El chocolate es divino, una bebida celestial, el sudor de las estrellas, la semilla vital, néctar divino, la bebida de los dioses, la panacea y la medicina universal.” Geronimo Piperni (1796)



Llamado anfetamina natural, afrodisiaco, prozac vegetal y bebida de los dioses, pero ¿qué cosa es el chocolate?

El chocolate puro (cacao) es extraído de las semillas del árbol del cacao (Theobroma cacao) (pero no, no es considerado ensalada), que crece en regiones tropicales del mundo, sus semillas, del tamaño de almendras son fermentadas y despúes secadas, posteriormente se tuestan y es cuando se separan los sólidos, el cacao y la manteca de cacao. De acuerdo a la mitología maya el dios Kukulcán les dio a los hombres en las manos las semillas del cacao después de la creación de la humanidad, tenían una festividad anual para celebrar al dios del cacao “Ek Chuah”, que incluía ofrendas, regalos y sacrificios de animales. En otras culturas prehispánicas el cacao era utilizado como moneda para pagar tributo al “tlatoani”. Estudios arqueológicos recientes revelan que su consumo data de hace 5500 años, cuando su consumo de dio en Ecuador y su origen es sudamericano.

El cacao es una de las fuentes más concentradas de antioxidantes como los polifenoles, entre ellos los flavonoides, que son sustancias químicas naturales que se encuentran en las frutas, vegetales, té verde y el vino tinto, y nos protegen el daño oxidativo, son anticancerígenos, antimicrobianos e inmunoestimulantes,  tienen una función cardio-protectora, reducen el riesgo de infarto al miocardio y accidente cerebro-vascular, reducen la presión sanguínea sistólica y diastólica, además de todo y por si fuera poco nos mantiene jóvenes, pero adiciones de la industria como azúcar y grasa de la leche pueden inhibir la absorción de los flavonoides.

El cacao tiene grasas, si, tres ácidos grasos: ácido palmitotélico, ácido esteárico y ácido oléico, pero el consumo de estos ácidos grasos no tiene efectos aterogénicos; depósito de lípidos en las paredes de las arterias, por el contrario, disminuyen el colesterol malo (LDL) y aumentan el colesterol bueno (HDL).


El chocolate y las hormonas


“El chocolate tiene teobromina, sustancia que incrementa los efectos de la dopamina y adrenalina, por eso hace adicción.” (Eduardo Calixto, neurofisiólogo). El chocolate estimula algunas, pero no todas, de las mismas regiones del cerebro que son activadas por drogas como la cocaína y produce sensaciones de placer debido a una liberación de endorfinas, hormonas que también  liberamos cuando hacemos ejercicio, tenemos sexo o nos enamoramos. Según hipótesis de los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiatrico de Nueva York, el centro de placer del cerebro produce una sustancia llamada feniletilamina cuando estamos enamorados, sustancia que junto con otras nos hace sentir que estamos flotando, y básicamente nos vuelve un poco locos, las mariposas en el estómago y todas esas cosas que nos hacen perder nuestras facultades mentales temporalmente. Además de esto se producen hormonas como la setoronina, oxitocina y en menor medida anandamida (sustancia que estimula el apetito sexual), así como estimulantes como la cafeína que en parte es responsable de la adicción al chocolate. Pero eso no es todo, además del torrente de hormonas liberadas, el cacao ayuda a reducir los niveles de hormonas del estrés como el cortisol y las catecolaminas, con lo que ayuda también a reducir los niveles de ansiedad y la depresión.


Chocolate y pseudo-chocolate


Cuando les hablo de chocolate no estoy hablando de Snickers o de Kisses de Hersheys, los cuales les llamo “pseudo-chocolates”, debido a su mínimo contenido de cacao, siendo su composición mayormente en: azúcar, manteca de cacao, licor de cacao, leche en polvo, lactosa, lecitina de soya, saborizantes artificiales, jarabe de maíz de alta fructosa, grasa de leche, aceite de soya parcialmente hidrogenado, sal, conservadores, etc. Lo que hace que el contenido de cacao sea mínimo y en algunos casos inexistente, son irrestiblemente ricos, pero los voy a meter en la categoría de “comida chatarra”, ya que tienen un aporte muy alto de calorías y un aporte mínimo de nutrientes, todos los amamos, pero hago un llamado a la prudencia y a no confundir una golosina con el chocolate puro, que puede ser igualmente delicioso y tener todos los beneficios de los que he hablado. No confundamos el cacao con la cocoa, su proceso de elaboración comienza igual con el grano de cacao; se seca al sol, se rostiza, fermenta y procesa, con otros aditivos. Se le agrega leche en polvo, azúcar, manteca de cacao, jarabe de glucosa, soya entre otros ingredientes.

Lo mejor de todo, se puede incorporar el chocolate (puro de cacao) a la dieta habitual, tomando en cuenta el aporte calórico y de macronutrientes, principalmente lípidos, incluso en dietas hipocalóricas (pérdida de peso) o hipercalóricas (aumento de peso), en el caso deportistas o de personas sedentarias, incluso en el caso de diabéticos, no es mágia, es ciencia al servicio de la salud y del cuerpo, así es como funciona el sistema YoSoyFit.


Fuentes:

"All about chocolate" by Ryan Andrews http://www.precisionnutrition.com/all-about-chocolate

Malick, J. B., & Bell, R. M. (1982). Endorphins: chemistry, physiology, pharmacology, and clinical relevance. New York.

http://www.portalantioxidantes.com/cardioproteccion-y-polifenoles-del-cacao-el-alimento-de-los-dioses/

http://www.cyd.conacyt.gob.mx/233/Articulos/Elchocolate/Elchocolate4.html

Buenaventura, A., M. Gutiérrez. “Chocolate, polifenoles y protección a la salud”. Acta Farm. Bonaerense. 21, (2002): 149-52.

Keen, C. L. “Chocolate: Food as Medicine/Medicine as Food”. J. Am. Col. Nutr., 20, (2001): 436–439.

http://www.livestrong.com/es/adrenalina-cortisol-sobre_11667/

http://www.hormone.org/hormones-and-health/infographics